Vicios

Cada día que pasa tratamos de corregir las cosas que nos van retrasando en nuestro andar, esos pequeños defectos que van oscureciendo nuestras esencias. Nos esforzamos por mejorar en la calle, en el trabajo, en el hogar, en el amor, en fin, en cualquier faceta de nuestras vidas.

Ponemos gran parte de nuestras energías en hacer que las cosas vayan lo mas “lisas” posibles, para que las cosas no dejen de fluir. Sin embargo, por más que nos empeñemos en mejorar, muchas veces; las más veces, nuestros esfuerzos pasan desapercibidos.

¿Por qué nunca notan nuestro empuje? ¿Por qué nunca ven las cosas buenas que damos?

Es una lástima que en mayoría de los casos, las personas den por sentado la capacidad y la disposición de alguien sin ver lo que cuestan esos resultados, personas que cuentan con las ganas de la persona sí o sí porque sí, porque no aceptan no como respuestas, porque no se les puede dejar colgados, porque creen que hacen más que tú, que dan más que tú, etc., etc., etc. No ven que los demás tienen valor.

Siempre he pensado que las personas son todas iguales, porque en efecto lo son, tanto en valores como en debilidades; todos pueden padecer de lo mismo, todos tienen las mismas capacidades y limitaciones que caben en el espectro de lo que nos constituye como seres humanos, todos tienen el mismo potencial para superarse y elevarse a nivel espiritual, etc. El tema está en que los que están “arriba” siempre lanzarán piedras y obstáculos a los de abajo, para que se mantengan las cosas como están. Las personas cuando prueban el poder y sus similares cometen locuras impensables, la avaricia y la ambición desmedidas dañan la propia esencia y daña las cosas a fuera, en el entorno del individuo; no miden las consecuencias de sus actos ya que el fin justifica los medios… y las consecuencias.

También es demasiado común ver como las personas solo saben de ti los errores que has cometido, los acentúan y los reprochan para sentirse “superiores” o “mejores” que tú. Las personas solo valoran las cosas que les permite subir, sin importar de quien provengan, sin importar el sudor de los demás. Muchas veces las personas enfocan mal sus energías, usándolas en como perjudicar a los demás en lugar de transformar las cosas a su alrededor para que haya más paz y tranquilidad.

Poder decir que motiva a los humanos a actuar de forma desconsiderada hacia otros y perjudicarlos, no podría especificarlo. Las personas se sienten realizadas haciendo que otros estén a su nivel derribándolos y llenándolos de mala vibra que tratar de superarse a sí mismos y alcanzar nuevos niveles, nunca ponen de su parte para mejorar, la pereza les adormece la voluntad y el deseo.

Parece que los humanos vienen instintivamente con el “querer más” de lo que tienen; si lo vemos de una perspectiva primitiva, valdría la pena tener más cosas para poder darle bienestar a los más cercanos y que dependen de un líder. Pero hoy día, con tantas distracciones y “lujos” solo queremos tener más para poder deleitarnos, complacer nuestros sentidos con todas las cosas que fabricamos y que explotan los sentidos de las mentes menos centradas. Solo pensamos en la comodidad porque el ser humano se acostumbró a sentirse así, a cada instante nos venden ideas que nos hacen sentir mas incómodos con lo que somos y tenemos y queremos desgastarnos para complacernos, sin darnos cuenta de todo lo que perdemos.

No puedo culpar a la gente por no darse cuenta de ello, la maquinaria se diseño para que los mensajes lleguen sin que puedan ser cuestionados, desde pequeños nos adormecen el sentido común y el cuestionar las cosas. No podemos culpar a nuestros padres, todos venimos por un cauce hecho a mano para garantizar que se mantenga una forma de pensar.

No condeno el hecho de que las personas tengan una ambición flameante de querer más y de superarse y de elevar su estatus, las personas son libres de elegir el camino que deseen; sin embargo es desdeñable el hecho de perjudicar a otros para cumplir sus objetivos. Aunque lamentablemente la influencia puede más que el sentir común, para mejorar las cosas es necesario que las cosas cambien desde dentro de uno mismo.

Cada persona es única y partiendo de esto cada cosa que es percibida es diferente en relación con el espectador; las cosas que haces o hiciste una vez con alguien no son sentidas igual en personas diferentes, lo que quiero decir es que lo que pasa por la mente y el corazón de alguien nunca será lo mismo aunque las circunstancias sean iguales, hay que darle el mismo valor a cada cosa por repetidas que parezcan, de otro modo solo veremos en los demás sombras viciadas y frías con un matiz de indiferencia y repulsión, son palabras fuertes, pero estoy seguro de que más de uno siente de esa manera a personas que buscan imponer su voluntad por encima de ellas.

Todos tenemos la facultad de ver los mismos colores, respirar el mismo aire y asombrarnos con las cosas únicas que este planeta tiene, por mas diferencias visibles que pueda haber, siempre compartiremos la misma esencia y esa puede ser la llave para comenzar a comprender mejor la lucha de los demás y apoyarnos unos a otros en lugar de pinchar el salvavidas ajeno. Como dice una canción:  “Love can be seen as the answer…”

VMIW

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Imagen: Google
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