Nubes de plomo.

¿En que se basa la esperanza? Esperamos fielmente en nuestras casas, viendo el noticiero de las 10:00 pm que den alguna buena noticia, y nada. Solo vemos como le ponen tremendos acentos a las cosas que ya tenemos montadas en la cabeza, y que nos nublan la visión, nos impiden ver las piedras que tenemos que saltar para cruzar el camino.

Todas las noches, miramos hacia el cielo, buscando algo de claridad, pero el cielo está nublado, un gris plomo que no termina de caer y limpiar el sucio que nos mancha los pantalones y los sueños.

Algunos se van por el camino fácil y huyen de la realidad, cosa que a la larga te deja respirar un par de minutos pero luego te alcanza y te pega más fuerte, a pesar de que el sol siempre brilla las nubes no dejan sentir el calor.

Los que deciden pelear resisten, pero por cuánto tiempo. La cara de la incertidumbre se pinta de colores y nos menciona a cada instante, nos pega en las rodillas y nos hace caer, nos levantamos y vuelta a empezar.

Unos se quedan callados, porque el error les resuena en la cabeza a cada instante, y el orgullo les hace invertir las palabras para mantener el temple, aunque se sabe que nadie resiste por mucho tiempo. Y los que se van para siempre son bien recibidos en el paraíso, un lodazal de sueños rotos y horas de sueño a medias.

A las personas dejo de importarles lo que les pase a las personas, el espíritu de lucha de la gente se esfumo poco a poco y se convirtió en el vaho de la desesperanza, palabras efímeras que se van borrando conforme pasa el tiempo eliminando su rastro.

Ya no queda más que hacer que esperar que el agua se derrame y comience la inundación, que la tierra tome de nuevo todo lo que se le ha quitado a la fuerza y se lo lleve adentro, que renazca el verde otra vez.

Vivimos navegando en un mar de errores que nadie quiere aceptar, que nadie quiere enmendar y que nadie quiere acabar, el dolor en un cierto punto es aceptable para muchos y prefieren vivir las penurias porque creen que hay un dios que meterá las manos por ellos en el fuego. Los caminos se quedan cortos ante la oscuridad que hay en frente y nadie se atreve a iluminar por miedo a que hay más adelante. El temor es un escudo de aire que solo facilita el que te vean los depredadores.

Los héroes no nacen con marcas que los encaminan desde que llegan al mundo, ni las personas tienen quien les de una misión para salvar la humanidad del desastre; el poder para hacer frente a la adversidad viene desde el fondo del ser, y si se proyecta al exterior puede empezar a despertar en otros hasta convertirse en algo más fuerte, que haga temblar la tierra. Necesitamos un sacudón que nos saque del letargo, que nos devuelva la rabia y el deseo de acabar con quienes imponen su voluntad y amordazan la nuestra. No podemos olvidar que todos somos iguales y que todos tenemos las mismas fortalezas que otros. Nadie esta bendecido con ninguna cruz especial, nadie es invencible. El espíritu que desea la liberación solo tiene que liberarse a sí mismo. Nosotros mismos ponemos el límite.

VMIW

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Imagen:Google
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