Hasta donde puedo saltar…

Todas las personas, a lo largo de su crecimiento personal, desarrollan aptitudes y habilidades que los diferenciaran del resto; podrán haber personas con nuestras mismas fortalezas y destrezas pero muy repartidas en el globo. Y al pensarlo, me gusta creer que las circunstancias que rodean al individuo hacen que la decisión sea tomada. Las épocas hacen que las decisiones que se tomen sean las adecuadas, siempre y cuando sean de corazón.

Y todo esto lo menciono porque muchas veces las personas se ahondan en la incertidumbre, en la eterna cuestión de ¿qué hare con mi vida?

Muchas veces la presión que nos ejercen hace que tomemos decisiones precipitadas y perdamos el tiempo haciendo cosas que de verdad no queremos hacer. La antipatía y el hastío de hoy día se debe a esto.

Nos enfocamos en cosas directas sin considerar la insatisfacción que nos produce el obtenerlas, porque siempre se piensa en la recompensa final y no en el camino que nos lleva a esta.

El vernos metidos en estas situaciones hace que poco a poco vayamos perdiendo el valor y nos empiece el miedo a hacer cosas nuevas que nos dejen satisfechos, por el temor a perder lo poco que hemos conseguido invirtiendo tanto tiempo. Nunca es malo intentar, lo que es malo es sentir miedo a lo que los otros puedan decir. No hay que temer al fracaso, siempre hay que lidiar con él ya que al final el aprendizaje nos viene de ahí.

Si logramos proyectar las cosas que tenemos dentro y estas a la larga nos funcionan, no queda de otra que disfrutar a plenitud el no verse atado a nada, ya que no sentimos presión ni malestar, ni la sensación de verse encadenado.

Al conocer nuestras habilidades sabremos hasta donde podemos llegar y a partir de allí hacer más solidas las bases que nos constituyen y de ahí proyectar hacia afuera las cosas que realmente queremos para nosotros mismos y para nuestro entorno, para evitar que se vuelva toxico, inestable.

Muchas veces la frustración llega porque no sabemos cómo resolver situaciones en las que nos vemos envueltos, porque nos metemos de lleno en el lugar equivocado. El sentimiento de culpa que podamos comenzar a sentir nos invadirá poco a poco hasta nuestras principales bases y desestabilizarnos, asumiendo actitudes negativas y atacando a quienes no tienen la culpa de lo que hacemos.

Conocernos más es fundamental, creo que ya lo he dicho antes; al saber que somos y que queremos nos facilita el buscar el apoyo correcto, las fuentes correctas y las decisiones más acertadas para no quedarnos varados en medio del camino. Siempre da un poco de miedo mirar y ordenar el interior, pero vale la intentarlo.

VMIW

 

confusion.jpgImagen:Google
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